
El chico que se preguntaba el porque de sus desgracias, sollozaba en un rincón de algún lugar alejado de todo y todos.
Tan complicado lo que le interesaba y no existía razón alguna que lo guiara lejos de su ambición; tomo lápiz y papel con los cuales escribió cada pensamiento que en ese momento cruzaba sus adentros. Para él no era gran problema concretar grandes historias en el papel, el desamor puede ser gran inspiración para muchos, al igual que el amor, y en su interior habitaban los 2 sentimientos, era como encontrarse en una calle estrecha, un mercado, a su derecha todo tipo de baratijas de increíble belleza pero con un precio sumamente elevado, a su izquierda artículos bastante toscos, pero al alcance de su bolsillo, el sabia que el comprar alguno de estos que se encontraban a su izquierda no le traerían ninguna satisfacción he incluso podrían hacer su vida menos placentera, todo lo contrario si ahorraba por un buen tiempo y compraba uno de los fantásticos artículos de su derecha.
Todos sabemos lo difícil que es el tener dinero en la manos, la tentación es inmensa, claro el pequeño no siempre tomaba las decisiones correctas y optaba por aquella mala compra, la que todos en la vida muchas veces hacemos, que pena, otra vez se lleva una gran desilusión, pero aquellas veces en que optaba por resistirse al impulso las cosas eran increíbles y eso fue lo que decidió hacer hace poco tiempo, compro una vasija que se encontraba en una repisa de su derecha.
Su nombre era Jenny, era hija del carnicero del pueblo, era una chica tímida de media estatura, alta, para ser una mujer, todos los días andaba de puerta en puerta por todo el pueblo vendiendo rosas, unas hermosas rosas de un corinto bastante singular.
Era una tarde lluviosa, el sol quedaba opacado completamente por las nueves repletas de lluvia, fue el día más oscuro del año, la tarde aparentaba ser media noche.
Esa tarde se retiro a los adentros del bosque, a una diminuta laguna que no quedaba a mas de un par de kilómetros, a meditar, era su rutina semanal y una llovizna no le impediría realizarla; este era el lugar mas apacible de todo el pueblo, casi nadie se acercaba, para las demás personas este lugar no les presentaba ningún motivo por el cual visitarlo, pero no para Morgan, (lo que me recuerda, ese es su nombre, el de mi protagonista, siento el haber saltado ese detalle) este lugar era sagrado, su santuario, conocía cada centímetro, cada roca, cada árbol, todo lo que rodeaba su preciado mundo, incluso a cualquier animal silvestre que encontraba le recelaba el espacio; pero esa tarde, nada como en anteriores ocasiones se presento, desde lejos observo a una persona, pero como puede ser posible? se pregunto, el corazón le palpitaba cada vez mas rápido, su frustración crecía paso a paso, no podía caber en su ser que alguien estuviera en su hogar, no toleraría que este fuera profanado.
Se acercaba cada vez más, rabioso, de no haber sido por lo concentrado que se encontraba en llegar y abatir al individuo invasor, habría empezado a gruñir, a ladrar, como un animal hostil.
Por un instante su corazón sintió alivio, no le dio importancia; pero al estar mas cerca una calma total poseyó su ser, escuchaba el llanto, no opuso resistencia, acepto al ser que consideraba despreciable sin tan siquiera conocerle. Era una mujer, pero que mujer! Su belleza era magistral, como una mujer así podría estar sufriendo tanta desgracia, se le notaba por el llanto; claro, la hija del carnicero en el pueblo no era nadie, al igual que Morgan, hijo de nadie, que vagaba por las calles del pueblo sin ánimos de abandonarlo por el simple hecho del pequeño lugar que se encontraba en las cercanías.
Es seguro que ella sintió la presencia de Morgan, se alarmo, frenando el llanto y volteando el rostro precipitadamente, de no ser por el llanto que escucho hace unos instantes, Morgan no habría percatado que ella se encontraba llorando, ya que la lluvia le empapaba el rostro, si no hasta hablar con ella.
Sus miradas sincronizadas estuvieron por un largo periodo y se notaba que la mente de ambos se encontraba en blanco, ninguno formulaba palabra alguna, pero no duro mucho mas ese periodo, quien eres tu? le exigen a Morgan, lo mismo quisiera saber yo de ti, pero mas que nada el que haces aquí? pregunto Morgan, la muchacha rompe en llanto nuevamente, Morgan reacciona y sin palabra alguna se le acerca para abrasarla, ella no le reprocha nada y lo estrecha con tal fuerza, como queriéndolo incrustar en su pecho, a Morgan eso le pasa desapercibido.
Pasó largo tiempo, la lluvia dejo de caer y la noche ya estaba presente, eso no se pudo percibir debido a que el sol no se veía desde medio día; el cielo se encontraba despejado, estaba adornado ahora con tantas estrellas, la muchacha había dejado de llorar y ahora se encontraba en un profundo sueño, recostada en el pecho de Morgan de tal forma que pareciese que se conocieran de toda la vida. Él contemplaba el cielo recostado en el pasto húmedo, el tiempo les favorecía, esa noche era tan calurosa como una tarde de verano y gracias a la lluvia se encontraban bastante frescos. Una felicidad enorme desbordaba su ser, por alguna razón el encontrarse con esta desconocida recostada en su pecho le hacia vibrar de la emoción, estaba enamora, apasionadamente, imaginaba su vida unido a ella por siempre, en una casa en la colina próxima, solo los 2, visitando regularmente su amada laguna, a la cual el sabor le perdía y ahora era ella en quien se interesaba solamente; entonces esto es la felicidad? Ahora lo entiendo, fue su último pensamiento antes de acompañar a su amada en un profundo sueño...
Busqueme con: ktatuscj@gmail.com
Un abrazo Far nos vemos :*!!